viagra purchase canada

 
23. November, 2011Mensajes de Fe Comments Off

 

 

 

¡Yo también soy un hombre de Autoridad!
Neil Velez
1 Pedro 2,24
Por Sus Llagas

[San Lucas 7,1-10]

La Palabra de Dios nos habla de un Centurión, que tenía enfermo a un siervo, a quien éste quería mucho. Cuando el Centurión oyó hablar de Jesús, le envió unos ancianos de los judíos, rogándole que viniese y sanase a su siervo. Yo quiero que vuelvas a leer lo que te acabo de escribir. Él es un Centurión, y como él mismo lo va decir, está bajo autoridad y tenía 100 soldados bajo su autoridad. Estos hombres juntos con los fariseos, son los que van a matar a Jesús, sin embargo le surge una necesidad, ¿y a quién va? a Jesús.

¿No te está un poco raro esto?

Este hombre que tenía tantas diferencias con los Judíos, ahora está buscando ayuda de uno de ellos. Quizás nuestra pregunta puede ser contestada con el
versículo 3, cuando “oyó” hablar de Jesús, quiero hacer ahora énfasis en la palabra “oír“, alguien le predicó, o le habló de Jesús.

Esto es lo importante de nosotros predicar a un Cristo vivo, como se van a salvar las almas si no hay nadie que les hable del salvador.

[Romanos 10,17] dice que la fe viene por el oír, y el oír de la palabra de Dios. Muchas personas viven distantes de Dios, por la simple razón que nunca han escuchado hablar de Jesús, hay que predicar a Jesús, hay que predicar de que Él sana y salva. Muchas personas me preguntan, “¿por qué ocurren tantas sanaciones en nuestros encuentros?“. Yo les contesto, que primero no es mi encuentro, si no un encuentro de Jesús, y que la razón porque sanan tantas personas, es porque se les predica a un Jesús que sana y salva, un Jesús que esta vivo, porque resucito, y al estar vivo todavía quiere y puede sanarnos. Este mensaje produce esperanza, seguridad, fe en Dios. Hay muchos que no predican a este Cristo, sino a uno de enfermedades, castigo, y por esta razón no ven la gloria de Dios en su comunidad.

Bueno lo que te quiero decir es, que este Centurión por lo que escucho, su vida completa va cambiar, tan grande fue su cambio, que se va a olvidar de sus diferencias, de todo lo que el era y representaba, se fue en busca de Jesús. El Centurión envió a unos ancianos Judíos, para que hablaran con Jesús, estos le rogaron con solicitud, diciéndole: Es digno de que le concedas esto.

El termino de ancianos, era usada para señalar los lideres de x-comunidad, les señalo esta observación para que vean, que hasta los Judíos fueron tocados por el mensaje de Jesús, ellos va a ir donde el para que el hiciera el favor, “en algo estaban creyendo”,
¿si o no? (interesante) Los ancianos le dijeron de que: “El Centurión era digno”.

Hermano, es la fe la que nos hace digno, fe es lo que mueve la mano de Dios.

Fe es tener seguridad, certeza de que vas a recibir lo que estas esperando [Hebreo 11,1]. Tan poderoso fue lo que se le anuncio, que se va llenar de fe, tenia seguridad de que iba a recibir lo que estaba esperando.

Jesús se fue a la casa del Centurión, pero cuando ya no estaban lejos de la casa, el Centurión envió a el unos amigos, diciéndole: Señor, no te molestes, pues no soy digno de que entres bajo mi techo, “pero di la palabra, y mi siervo será sano”.Porque también yo soy un hombre puesto bajo autoridad, y tengo soldados bajo mis ordenes; y digo a este: ve, y va; y al otro: ven, y viene; y a mi siervo: Haz esto, y lo hace.

Yo quiero ahora, hablar un poco, sobre la autoridad que tu tienes como creyente, tus palabras tiene poder, porque tienen el respaldo de Dios, el Centurión dijo; que el era un hombre, puesto bajo autoridad, tu también esta puesto bajo autoridad, y no cualquier autoridad, sino bajo la autoridad suprema, la de Dios.

Si las palabras de este hombre producían resultados, como no van a producir resultados tus palabras, u oraciones, ya que son respaldadas por Dios. Los soldados estaban sujetos a las ordenes del Centurión, ¡también las circunstancias de la vida están sujetas a la autoridad del creyente! Sujetas a tus comandos. Nuestras palabras tienen poder, y hay que esperar en ellas, poder para construir como para destruir, poder para bendecir como para maldecir.

El Centurión habla con la seguridad de que iba a recibir, o de que se iba hacer lo que el decía, lo mismo lo cree con Jesús, solo di la palabra, yo espero en ella. Muchas veces nosotros dudamos de nuestras palabras, dudamos de nuestras oraciones, no esperamos ver ningún resultado, y por esto es que no recibimos respuestas a nuestras oraciones. [Santiago 1,6] nos dice que todo aquel que pide con dudas que no espere recibir nada de Dios, porque es inconstante en lo que cree, la constancia en lo que uno cree es importante, el mantenerte firme en lo que estas creyendo, pase lo que pase, venga lo que venga. [Marcos 11,24] nos dice todo lo que tu pidas en la oración, creyendo que ya tienes es lo que el te concederá.

Tienes que esperar en los resultados de eso, que le has pedido al Señor, pero no somos constantes, hoy pedimos algo mañana pedimos otra cosa, mantente firme en lo que dices, eso que tu dices y crees, es lo que Dios te va conceder. ¡Espera resultados en tus palabras, ya que tú eres un hombre puesto bajo autoridad!

Yo estaba en una misión en Puerto Rico, y en el comienzo del encuentro se me acerco un hombre que tenia llagas por todo su cuerpo, usaba una camisa de mangas largas, a pesar del calor que hacia, con el propósito de esconder las llagas que tenia, por el complejo que le producían. Me enseño las llagas, era muy fea, parecía lepra. Hasta un mal olor salía de ellas, eran tan profundas que llegaban hasta la carne. Yo le dije que esa enfermedad no tenía derecho a estar en su cuerpo, que era un intruso que había invadido su cuerpo, sin derecho a estar ahí.

Le dije: ¡Que por las llagas de Cristo el había sanado, que el era propiedad de Cristo, le dije háblale a tu enfermedad y ordénale que se vaya de tu cuerpo, en el nombre de Jesús! Yo seguí con el encuentro, que duro como unas tres horas, y en una ocasión, yo vi que el hombre, tomaba su dedo principal, y le hablaba a su llaga mas grande, luego el nos va a decir lo que le decía, le daba ordenes en el nombre de Jesús que fueran de su cuerpo, al final del encuentro, vino el hombre donde mi, en verdad yo no quería ver las llagas de nuevo, pero el me las enseño, y para mi sorpresa las llagas que yo había visto, las que producían mal olor, habían desaparecido para la gloria de nuestro Señor Jesús Cristo Amen! ¡Hermano tú tienes la autoridad de Dios!

Oración:
Padre ayudanos a crecer, dejame habitar en tu Presencia siempre, aumenta mi fe, que las circumstancias de la vida nunca me separen de ti, habre camino donde ni existen,
en el nombre de Jesús.